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Regulación de Drones




Aunque aún causa sensación ver un drone volar en el cielo, en Guatemala se ha vuelto relativamente común su presencia. Se usan con finescomerciales, industriales, publicitarios, informativos y por diversión. Como muchos otros asuntos cotidianos, existe una regulación que les aplica, aunque la misma sea poco conocida por el público en general. Los drones están sujetos a la Regulación de Aeronaves No Tripuladas, Aeronaves de Modelismo y Fuegos Artificiales - RAC 101 . El principio general es que todo drone/aeronave no tripulada tiene que registrarse y autorizarse para su uso por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), aplicando algunas excepciones y criterios según el tipo de aparato, capacidad de vuelo y altitud que pueda alcanzar. Según fue informado por la DGAC,  hasta el momento hay registrados aproximadamente 295 drones en Guatemala, los cuales, en su mayoría, son para uso comercial o industrial. La Regulación de Aeronaves No Tripuladas, Aeronaves de Modelismo y Fuegos Artificiales - RAC 101, entre otros temas, contiene los requisitos para la solicitud de registro y autorización de uso por la DGAC, define términos técnicos aplicables a regulaciones aeronáuticas, establece las áreas autorizadas y prohibidas para su operación, instruye sobre las operaciones que se consideran prohibidas, situaciones de interferencia ilícita, distinciones entre operaciones regulares o constantes de estos aparatos frente a operaciones no regulares o esporádicas, así como disposiciones especiales para el uso de drones para actividades comerciales, incluyendo la necesidad de solicitar y obtener un certificado operativo (CO) o certificado de explotación (CE) que se extienden por la DGAC para determinados casos. Un aspecto interesante de dicha regulación es la prohibición expresa de operar drones por encima de 400 pies de altura dentro de tres millas náuticas de cualquier aeropuerto, aeródromo, helipuerto, pista de aterrizaje o  cualquier otro lugar con tráfico aéreo (permitiéndolo en algunas excepciones muy específicas). Por tratarse de una regulación basada en disposiciones internacionales, estas limitaciones ya se implementan en la programación de los drones más modernos. Tampoco se permite la operación de estos aparatos entre la puesta y salida del sol.


La normativa permite la operación de una aeronave no tripulada, con fines de deporte o de recreo, fuera de áreas pobladas y a no más de 400 pies de altura, siempre en cumplimiento de lo establecido en la regulación y bajo responsabilidad del usuario. Finalmente, lo más importante para la aplicación y cumplimiento de la Regulación de Aeronaves No Tripuladas, Aeronaves de Modelismo y Fuegos Artificiales - RAC 101 en Guatemala, es que la misma sea ampliamente publicada e informada, ya que su escasa difusión ha resultado en el desconocimiento de parte de los usuarios y el público en general.

Nuevamente la tecnología está poniendo en jaque a la ley. Como muchas veces ha solido suceder, la dinámica diaria de los seres humanos, y más la que tiene que ver con la tecnología, corre mucho más veloz que la legislación. Suelen acontecer situaciones con consecuencias muchas veces no gratas para caer en la cuenta que la tutela de tales novedades vuelve imperioso un esfuerzo de creación normativa.

Así las cosas, los llamados DRONES, esos aparatos o dispositivos voladores no tripulados que han hecho su aparición en los últimos años, presentan todas las características como para demandar a nuestras sociedades de forma inminente a construir las correspondientes regulaciones. Desafortunadamente, en países como El Salvador, los marcos normativos que brinden certeza jurídica al empleo de estos dispositivos no existen y aún recién comienza a plantearse su posible formulación. De hecho, las mismas autoridades no logran definir en la actualidad quién o quiénes son los responsables ante cualquier hecho habilitante y resultante de su actual operación. Estos aparatos pueden tener una variedad tan amplia de usos, como también lo son sus formas, tamaños y tipos. Pueden operar por medio de controles autónomos o ser controlados en forma remota. Así, inicialmente empleados en labores militares o para realizar tareas peligrosas, han pasado a ser muy útiles en el área agrícola, metereológica, industrial, de tránsito. A medida que su uso se ha difundido, también el comercio ha ampliado su utilización a campos privados, proveyendo al público de modelos más pequeños y de precios bastante más accesibles. Sin embargo, ¿hasta dónde nos llevará esta tecnología? ¿Qué tan preparados estamos para los efectos de la acelerada evolución que traerán consigo estos medios tecnológicos que ahora se masifican en su uso?


Sin duda alguna, la comunidad jurídica debe tomar pronto cartas en el asunto y aportar a la sociedad propuestas regulatorias ad hoc a los tiempos que nos marcan el desarrollo de la ciencia y tecnología. Habrá que regular detalladamente cuáles son los usos permitidos para este tipo de tecnologías, sin que los mismos puedan inferir perjuicios a terceros, ya sea por daños en su propiedad o sus personas. Entendido lo anterior, no sólo en el plano físico, sino también ético y moral. Además, definir quiénes están en capacidad técnica para operar estos aparatos, dónde pueden operarse y con qué propósitos. Igualmente, deberá acreditarse autoridad responsable con facultades precisas, y requerir registros, controles y garantías, como seguros de responsabilidad civil, para autorizar su empleo.

Viviendo en un mundo altamente globalizado, en el cual todo se encuentra al alcance de un botón, no nos debe de sorprender que los “drones” hayan llegado a Honduras.


Si bien es cierto Honduras es el paraíso de todo lo ilegal; conocido mundialmente por sus casos de corrupción y asesinatos a gran escala, la tecnología al igual prolifera a gran velocidad.

Honduras es Estado contratante del Convenio de Chicago y posee su Ley de Aeronáutica Civil del año 2004, en dicha Ley no existe mención alguna sobre tales “drones”. Nos resulta peculiar que un aparato tan vanguardista y tan útil para el Estado e instituciones no gubernamentales (de las cuales se sabe que existe un uso) a la vez no esté regulado.


Se ha dicho mucho sobre los drones. Opiniones a favor y en contra. Se saben que es un objeto sumamente peligroso ya que puede acabar fácilmente con la vida de una persona. Se sabe que también es una gran herramienta para el campo de investigación. Pero vamos al derecho. El artículo 8 de la Convención de Chicago establece , sobre las aeronaves sin piloto que, “se prohíbe la navegación de estas aeronaves, a menos que se cuente con la autorización de tal Estado y se desarrolla esa navegación de conformidad con los términos de dicha autorización”. Lo que nos indica que, en un reglamento claro y preciso del uso de las “aeronaves sin piloto”, estas serían ilegales.


Cada Estado se obliga al debido cuidado de estas aeronaves en espacios civiles y de protección, tanto como para quien las utilice como para los terceros. Sin embargo, nuestro Congreso Nacional no ha sentido la importancia de regular dicho aparato. El Coronel José Israel Navarro, director de Aeronáutica Civil, que depende directamente de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda, comentó que desde hace aproximadamente un año se estaba preparando un proyecto de ley para la regulación de los drones. Pese a no existir regulación alguna, los drones siguen en circulación, se siguen comprando y siguen siendo utilizados por cualquier persona, sin ninguna licencia o responsabilidad. El problema sucede cuando existe una violación de un derecho. Es sabido que en muchas ocasiones el drone es utilizado con morbo para espiar, vigilar a las personas, cayendo en una clara invasión de dominio.


Las autoridades hondureñas han dicho que las personas que se sientan amenazadas pueden proceder a interponer la denuncia a la fiscalía competente. ¿De qué sirve interponer una denuncia de un hecho del cual pudo haber tenido una previsión si este hubiere sido regulado?


Honduras debe de regular el uso de los drones. Son un instrumento sumamente ventajoso para estudios científicos, cobertura de noticias al instante, vigilancia de zonas, tránsito, entre otras. La oportunidad de ampliar la ley y regular los drones existe, depende del esfuerzo y determinación con el que se presente a la asamblea legislativa si se aprueba o no la misma.

Los Drones constituyen la punta del iceberg de una nueva revolución tecnológica, liderada por la robótica y la inteligencia artificial. Hasta hace poco más de un año, Nicaragua era uno de los países que permitía la libre utilización de estos instrumentos tecnológicos en el espacio aéreo.


Sin embargo, el 29 de septiembre del 2014 el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) emitió el Acuerdo Ministerial No. 41-2014 con una estricta prohibición referente a la entrada de toda clase de partes, repuestos o cualquier artefacto relacionado con la aviación de ultraligeros y ligeros, con o sin motor, así como aeronaves no tripuladas o de control remoto, DRONES y similares. En el mismo Acuerdo el INAC especificó que dicha prohibición sería aplicada incluso si la utilización de estos instrumentos fuera para fines de aprendizaje o prácticas de vuelos.


Conforme al Acuerdo No. 41-2014, toda persona que haya introducido partes, repuestos o artefactos relacionados con las aeronaves descritas previamente y las hayan armado, refaccionado o reparado, tienen terminantemente prohibido realizar vuelo, bajo pena de que las autoridades correspondientes procedan a requisar dichas aeronaves por violación a las leyes. Posteriormente, en Noviembre de 2014, el INAC emitió un nuevo comunicado en el cual se estableció que “está prohibido el uso de equipos no tripulados (Dron) en el territorio nacional que operen a una elevación mayor de los 100 pies de altura con 30 metros horizontales de desplazamiento, ya que exponen al peligro a la aviación al volverse un obstáculo en el espacio aéreo”.


Ante estas regulaciones, la opinión pública manifestó su descontento alegando que es una medida excesiva. Diversos actores solicitaron que las autoridades deben desarrollar un buen sistema de control de Aeronáutica Civil para garantizar la seguridad en el espacio aéreo nicaragüense, sin implementar medidas prohibitivas extremas.  Empresarios nicaragüenses alegaron que los Drones representan un avance de la tecnología en el mundo y su uso, más que comercial, tiene impacto en las investigaciones naturales, en el desarrollo del sector agrícola, en el turismo, en los rescates ante desastres naturales, seguridad civil y militar. Éstos concluyeron que debería realizarse una investigación a fondo del tema para evaluar las posibilidades de regular su uso de forma distinta y provechosa para los sectores que daban uso responsable de estos instrumentos.A la fecha, el uso de Drones en el espacio aéreo nicaragüense continúa siendo prohibido y dependerá del sector empresarial privado promover el diálogo con las autoridades, para evaluar las posibles alternativas de implementar una nueva regulación sobre el tema.

Los drones han adquirido una relevancia significativa en la actualidad, y, de la mano con innovadoras tecnologías, presentan interesantes oportunidades para la optimización de servicios en varios sectores. Su utilidad se extiende desde los ya conocidos usos militares, como a servicios de entrega de mercadería, mensajería y correo, seguridad ciudadana, práctica de deportes extremos, fotografía aérea, agricultura y viticultura, o simplemente ocio. Estas invenciones han llegado para quedarse, se presentan en todos los tamaños, diseños y precios, y sin duda serán objeto de perfeccionamiento y adecuación hasta llegar a ser parte de nuestra vida cotidiana. Por ese motivo su regulación y normativa deben ser un punto de análisis prioritario para las administraciones públicas.


Las autoridades de Aviación Civil son las principales llamadas a tomar un papel activo en la propuesta de regulación de los drones. Como ejemplo, Estados Unidos y la Unión Europea han realizado importantes esfuerzos en la propuesta de regulaciones que se adecuen a la naturaleza de los drones, tomando en cuenta temas como tamaño y peso, finalidad, responsabilidad de sus operadores y propietarios, necesidad de una licencia específica para su operación, entre otros.

El principal reto que presentan es de carácter regulatorio. Se debe encontrar el balance en una legislación que no resulte prohibitiva, sino más bien ágil, dinámica y que busque el provecho de las partes involucradas. Cuestiones como protección de datos, seguridad del espacio aéreo, privacidad y la necesidad de seguros de responsabilidad civil, son algunos de los puntos a considerar en la lista para el legislador.


Seguridad y medidas antiterrorismo.


Su tecnología permite crear límites y prohibiciones desde tierra. Por ejemplo, a partir de los atentados en París del 13 de noviembre, la empresa china DJI, una de las mayores fabricantes de drones del mundo, ha desarrollado un software que prohíbe a sus drones sobrevolar las NFZ (“No Fly Zones”), o zonas restringidas. En caso de que su operador dé la orden de sobrevolar dichas zonas, ésta será ignorada por el aparato.


España, Francia, Rusia, China, Inglaterra y Alemania, han adoptado este tipo de regulación como medida de seguridad y antiterrorismo. El software permite la actualización en tiempo real de otras zonas que vayan adoptando estas medidas.  Embajadas, estadios y otros recintos de concentración masiva de personas son algunas de las NFZ’s.  Los drones de DJI tampoco están autorizados a sobrevolar zonas que se encuentran en control del Estado Islámico. Algunos ejemplos Amazon, con su proyecto Amazon Prime Air, diseña una estrategia para cubrir un 86% de sus servicios de entrega mediante la utilización de drones que transporten pedidos de un peso máximo de 2,5 kilogramos a los hogares de sus clientes. DHL por su parte, inició en 2014 en Alemania pruebas con su “Paketkopter” buscando un nuevo aliado innovador para sus servicios.  GoPro, no lo tiene nada fácil contra competidores como Parrot Bebop, DJI Inspire 1 y DJI Phantom Standard, los cuales se presentan como opciones de alta tecnología por precios accesibles y tecnologías realmente innovadoras, muy buscadas por los consumidores.


El 26 de agosto de 2015 se presentó ante la Asamblea Nacional de Panamá el Anteproyecto de Ley No. 059 que busca crear disposiciones para el uso, en nuestro espacio aéreo nacional, de “drones” o “aparatos que pueden circular en el espacio aéreo, controlado o conducido a distancia por un sistema de radio control que opera a la vista de su operador y cuyo destino es exclusivamente recreativo o comercial”, según definición del anteproyecto.


Dada la proliferación de estos aparatos, se busca reglamentar las normas mínimas de su operación y el establecimiento de requisitos mínimos para sus operarios, entre los que se incluyen: la expedición de licencias en ciertos casos, la obligación del registro ante Aeronáutica Civil y la creación de normas de protección a la privacidad e intimidad de terceros dada la posibilidad de uso de cámaras en estos aparatos.


Un tema que no se menciona en el anteproyecto pero que consideramos que debería ser parte de la discusión para que el resultado sea una ley más abarcadora, es la posibilidad de que estos aparatos sean usados por miembros del crimen organizado e incluso de grupos terroristas. Anticipamos un amplio debate sobre esta materia con la participación de diversos grupos de la sociedad, pues consideramos que en la discusión se tratarán asuntos de índole constitucional que agitan el debate.

Es nuestra opinión que este anteproyecto debe ser bien visto por los diversos sectores involucrados, ya que es necesario actualizar nuestra legislación a los avances tecnológicos en esta materia.

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