¿Por qué no somos más Colibríes?

Actualizado: nov 13

Daniella Sánchez

daniella@daniellasanchez.com

Directora de Darsc Art Gallery & Arte_Catorze

www.darscgallery.com y www.artecatorze.com

Artista: Richard Gándara 

Obra:    Desayunando 

Exhibición: febrero 2020, galería: Arte_Catorze

A veces me cuestiono cómo fue el inicio de todo. Cómo se manifestó y se declaró todo lo que conocemos, vemos y sentimos. Según el Popol Vuh,  antes de la creación no habían hombres, ni animales, pájaros, pescados, cangrejos, árboles ni piedras, no había cosa en el mundo que hiciera ruido. El agua estaba con calma y todo estaba en silencio y en oscuridad.

¿Cómo evolucionó el mundo que conocemos hoy en día? Evolucionó por medio de la luz, una gota de luz, hizo que lo oscuro se iluminara, que el agua tuviera movimiento y que la creación se formará. De está gota de luz se formo el color azul, el verde, el rojo y el amarillo y a partir de ellos los demás colores. De la misma gota de luz se formó el ave más pequeña del mundo, conocida como el colibrí. Cuya existencia la encontramos en civilizaciones antiguas, tales como los Aztecas, Mayas e Incas.  

El colibrí ha tenido un significado importante desde el inicio de la humanidad. A pesar de que es el ave más pequeña, puede alcanzar una velocidad de sesenta a ochenta kilómetros por hora y son los únicos animales que pueden volar hacia atrás, adelante, arriba y hacia abajo. La vida de los colibríes es de gran importancia para sus ecosistemas, ellos son agentes polinizadores de los bosques tropicales. El colibrí al visitar una flor, con sus movimientos golpea los estambres y el polen cubre su plumaje, es así como logran polinizar su ambiente . Está ave no tiene la capacidad de oler, se atraen solo por los colores de de las plantas y flores, según estudios el color que más los atrae es el rojo. Los encontramos sólo en el continente americano, desde Alaska hasta Chile. 

La señal de un colibrí tiene un significado espiritual poderoso, haciéndola un icono en la cosmogonía prehispánica. Civilizaciones antiguas como los Mayas y Aztecas le daban valor a las plumas de colores brillantes. El colibrí tiende a tener un plumaje colorido y casi metálico, por lo cual a dichas civilizaciones antiguas les causaba aprecio y admiración. 

Para los Mayas, los colibríes eran una especie de mensajeros entre los dioses y los humanos. Según sus creencias, cuando los dioses crearon todas las cosas, notaron que faltaba un medio por el cual podían llevar sus deseos al mundo, por lo que tomaron una flecha pequeña, la soplaron para que volara y cobró vida; convirtiéndose en un ave pequeña y la nombraron   

¨ts´ unu´ un¨.  Para esta civilización prehispánica, los colibríes no solo eran mensajeros de los dioses, sino también llevaban los buenos deseos y pensamientos de otros hombres. Si alguien te deseaba bien, el colibrí tomaba ese deseo y lo llevaba hacia ti. 

Para los Aztecas el colibrí era llamado ¨huitzilin¨, era considerado el nahual de la guerra. Según sus creencias, la diosa de la fertilidad llamada Coatlicue encontró unas plumas de colibrí que resguardo en su seno, quedando embarazada de Huitzilopochtli, el dios de la guerra y del sol. Cuando nació el dios de la guerra, llegó equipado con una armadura, un escudo de águila y una sandalia con plumas de colibrí. La existencia de esta ave está ligada a la fundación de la ciudad Tenochtitlán. La imagen del colibrí la vemos impregnada en murales, objetos y códices de la civilización Azteca. Hoy en día, para los mexicanos, los colibríes son reencarnaciones de sus parientes, según leyendas; los guerreros caídos en batalla reencarnaron en forma de colibríes después de haber viajado al mundo de los muertos. 

Para la civilización Inca los colibríes eran intermediarios de los mundos y manifestaciones de los dioses de la montaña. En el pueblo Nazca en Perú encontramos varios objetos de artesanías con formas y pinturas de colibríes. Las famosas líneas de Nazca en el sur de Perú, representan a varios animales, entre ellas destaca el colibrí. Existe una leyenda andina del Colibrí de Oro, la cual relata que solo el ave cóndor podía volar hacia los dioses. Pero al volar al cielo no se le permitía al cóndor ver a los dioses cara a cara. Cuenta la leyenda que un día el colibrí quiso conocer a los dioses y como no podía volar tan alto como el cóndor, se escondió en el plumaje de este. Al llegar al cielo, el colibrí salió del plumaje del cóndor y este al notar que lo usó como vehículo para llegar a los dioses lo empezó a perseguir con rabia. El colibrí voló con rapidez tratando de huir del cóndor,  que de esa rapidez y audacia de querer ver a los dioses logró llegar a ellos y al verlos cara a cara se empezó a convertir en oro. 

La iconografía de un colibrí es poderosa, quizás por eso es el ave que más representación encontramos en el arte contemporáneo. Hoy en día tenemos esculturas, pinturas y fotografías de colibríes que no solo representan belleza sino también fuerza, proveniente de un animal tan pequeño que físicamente es imposible que posea las características físicas que tiene. Quizás nuestros antepasados usaron la metáfora del colibrí para que no nos olvidemos que como seres humanos, podemos tener las mismas características que él. Podemos ser fuertes, hermosos, guerreros, sobre pasar imposibilidades físicas pero sobre todo podemos ser luz y esperanza hacia los demás. 

Artista:          Richard Gándara 

Obra:             Majestuoso 

Materiales:    fotografía en papel seda

Exhibición:     Green Wall, en Darsc Gallery. 

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