Litigio Mercantil: Derecho mercantil vs Derechos humanos


Lic. Mario René Archila

Arias

mario.archila@ariaslaw.com

Nota Editorial. Breve reseña de Lic. Archila.

La trayectoria legal del abogado Mario René Archila inicia en 1982 cuando decide hacer una pasantía en los tribunales de justicia, siendo ahí donde encuentra su vocación por el litigio que termina confirmado en el ‘83, cuando con un amigo deciden iniciar una oficina que sirviera de apoyo a algunos abogados, muy similar a lo que hoy sería una LPO (Legal Process Outsource)

Posteriormente, en el ‘87, luego de su graduación hasta la fecha se ha dedicado fundamentalmente al derecho procesal. Figuras importantes en su ejercicio profesional, han sido su primo Luis Arturo Archila y Rogelio Zarceño Gaitán, ex presidente y ex magistrado, respectivamente, de la Corte Suprema de Justicia.

Más adelante, da un salto cualitativamente importante en su ejercicio profesión porque de formar parte de un grupo de abogados en el que básicamente solo compartían gastos de oficina, se convierte en socio fundador de una firma donde creció muchísimo tanto nivel profesional como personal. Y luego de más 20 años en dicha firma, se trasladó a la firma Arias de la cual actualmente es socio

Asimismo ha sido catedrático de derecho notarial, lo cual ha sido una de las grandes satisfacciones de su vida profesional, porque el notario al igual que el abogado, deben necesariamente saber de derecho sustantivo, y es esa combinación lo que le ha permitido afirmar que el abogado que sabe de derecho sustantivo, tiene mejores herramientas para desempeñarse como Notario. Posteriormente fue Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad San Pablo de Guatemala.

LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ÁMBITO MERCANTIL

Por Lic. Mario René Archila

Durante muchos años, los abogados ejercieron la profesión confiando exclusivamente en sus conocimientos personales, pero desde hace algunos años, con el surgimiento de las verdaderas firmas legales donde se practican y combinan las distintas especialidades de la práctica profesional, se creó una sinergia que permite la interrelación de varios profesionales, cada uno con bagajes diferentes, para enfocar la solución de los casos complejos desde distintos ángulos. Simultáneamente, con la evolución del ejercicio profesional, también desde la práctica profesional, hemos observado un cambio importante que ha sido impulsado por la conducta de las sociedades mercantiles; hemos visto que las empresas, como se les llama coloquialmente, pueden impactar en distinto grado, directa o indirectamente, en los derechos humanos de personas dentro de sus relaciones comerciales.

Por ejemplo, la manera en que fabrican sus productos puede causar un daño ambiental; en su cadena de producción, pueden alentar el uso de condiciones laborales ínfimas; al reservarse el derecho de admisión, pueden cometer actos de discriminación; o en su toma de decisiones, pueden poner en grave riesgo la vida y salud de un menor. Este último es el caso del bebé Niccolo Sandoval, que, a mi juicio es el ejemplo perfecto, para tratar en Guatemala el tema de Empresa y Derechos Humanos.

Si no observamos estas matizaciones cuando nos preparamos para un litigio mercantil en representación de una entidad, podríamos terminar afectando gravemente a una persona o comunidad, o bien exponiendo a la compañía a responsabilidades no solo de derechos humanos sino hasta penales. No significa que todos los casos van a ser así ni que no sea posible separar una cosa de la otra, pero lo importante es que nuestro rol ya no se puede limitar solo a analizar las implicaciones comerciales. Como litigantes, tenemos que estar siempre actualizados para brindar la mejor asesoría y defensa posible a nuestros clientes y eso implica que no se trata únicamente de acudir a los departamentos constitucionales, sino de ser nosotros quienes estudiemos y nos capacitemos en la disciplina de Empresas y Derechos Humanos. Sin ello, los abogados que hemos participado en el caso del bebé Niccolo Sandoval no hubiéramos podido contribuir a salvar su vida. Coadyuvar a salvar la vida de Niccolo Sandoval ha sido una de las experiencias más gratificantes en nuestra práctica como abogados.

¿DERECHOS HUMANOS VS. DERECHO MERCANTIL?

El discurso que constantemente se cita en este ámbito es que las empresas y los derechos humanos se encuentran en posiciones contrapuestas. Sin embargo, durante las últimas dos décadas, el ámbito de Empresas y Derechos Humanos nos ha demostrado que esto no tiene porqué ser así. Cuando se publicaron los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU, lo que se buscaba destacar es que si bien los Estados tienen obligaciones frente a los derechos humanos (el pilar de proteger), las empresas también tienen responsabilidades ante ellos (el pilar de respetar) y ambos pueden contribuir a solventar situaciones en que estos están en riesgo o se han violado (el pilar de remediar). No debemos verlo desde una óptica negativa en cuanto al daño que una empresa puede causar a derechos humanos, sino al contrario, como una oportunidad para estudiar las intersecciones en que las relaciones comerciales pueden fomentar positivamente su protección y consecución. Así, se abren nuevas oportunidades en el ámbito mercantil para lograr que nuestros clientes sean impulsores del desarrollo.

Por supuesto, la contrapartida de esto es que, si no se tiene el cuidado suficiente, los actos de compañías que en puridad parecieran ser eminentemente mercantiles pueden terminar teniendo serias repercusiones en los derechos fundamentales de terceros. De esa forma, un litigio que creeríamos en principio es mercantil tiene también aristas constitucionales.

El caso de Niccolo Sandoval es un perfecto caso de estudio para observar esto. Hay mucho que aún no se ha decidido por los tribunales y no tengo ningún interés en litigar por este medio pormenores de la situación, por lo que me basaré en información que consta en publicaciones de medios y redes, documentos públicos y en la vista pública que está subida en internet. Lo cito porque este es un caso emblemático en la región que pone en primer plano la discusión de la tenue línea que divide el Derecho Mercantil y el Derecho Constitucional, lo que lo hace ideal para ejemplificar las ideas de este artículo.

EL PARADIGMÁTICO CASO DE NICCOLO SANDOVAL

Niccolo Sandoval nació sano en noviembre de 2018 y su tío inmediatamente solicitó su inclusión en la póliza de seguro de su mamá. La póliza de seguro había sido emitida por BMI Compañía de Seguros de Guatemala, Sociedad Anónima. Meses después, en marzo de 2019, fue hospitalizado por una fiebre y diarrea, padecimientos comunes en bebés en sus primeros años, y en el hospital se contagió con otro virus que lo obligó a permanecer unos cuantos días más. Al salir, sus padres solicitaron que se enviara toda la información a la aseguradora, pero esta, luego de revisar lo que fue remitido, comunicó que Niccolo no estaba cubierto por el seguro. Descubrieron que, por un error del agente autorizado de BMI, jamás se le incluyó dentro de la póliza, por lo que inmediatamente se comunicaron con un nuevo corredor quien logró su adición en abril de 2019.

Lastimosamente, en mayo, Niccolo tuvo episodios donde dejó de respirar por lo que lo llevaron con su médico, quien le diagnosticó hipertensión pulmonar severa y problemas en las cavidades y ventrículos de su corazón. Le informó a los padres que su bebé de seis meses debía ser llevado sin demora a Estados Unidos, pues en Guatemala no había nada que se pudiera hacer por él y que, de no hacerlo, Niccolo moriría. Sus padres se comunicaron con la corredora y con el seguro para iniciar los trámites respectivos, enviándole la documentación necesaria, incluyendo el dictamen de una de sus doctoras que relataba su estadía previa en el hospital.

Luego de esto, BMI confirmó mediante cuatro actos distintos que Niccolo estaba cubierto por la póliza, durante los dos meses en que argumenta realizó un análisis profundo de toda la documentación y antecedentes del bebé. Esto incluyó la emisión de una constancia de cobertura mundial, documentos de verificaciones de beneficios, y una carta a un hospital guatemalteco en agosto 2019 confirmando que cubriría la cuenta de Niccolo que tuvo que estar internado nuevamente por su crítica condición.

A pesar de esto, días después de que el bebé fuera ingresado al hospital estadounidense y tan solo unas horas luego de ser diagnosticado con la rara enfermedad venooclusiva pulmonar para la que se requiere un trasplante de pulmones, BMI canceló la póliza. La empresa invocó ese 9 de agosto de 2019 su derecho a terminación anticipada, argumentando que el Código de Comercio la facultaba para hacerlo por supuestamente haberse omitido comunicar que Niccolo había estado hospitalizado previamente. La vida del bebé pendía de un hilo en el momento que la empresa tomó esa decisión deliberadamente.

NICCOLO, DERECHO MERCANTIL Y DERECHOS HUMANOS

Bajo una visión tradicional, diríamos que en el caso de Niccolo lo que correspondía era empezar un juicio sumario porque se trataba de un contrato regulado por el Código de Comercio. Hacer esto significaría que, como litigantes, estaríamos ignorando las sutilezas tan importantes del caso. Al quitarle al bebé la póliza, se afectaba gravemente su posibilidad de obtener el trasplante de pulmones, ya que necesitaba de un seguro para garantizar su lugar en la lista de trasplantes. Además, los cuidados posteriores a este son críticos, incluyendo medicamentos y terapias, sin los cuales se afecta la vida, salud y hasta el desarrollo de un niño. También se necesita de un seguro para acceder a estos.

Entonces, en nuestro trabajo, seguramente enfrentaremos actos que en apariencia son estrictamente mercantiles, pero que, al estudiarlos con detenimiento, encontraremos que afectan derechos humanos de la las o hasta de terceros. Si optáramos por la vía mercantil en esas instancias, probablemente no lograríamos una verdadera protección a nuestros clientes, ya que en esos procesos no tienden a hacerse consideraciones de derechos fundamentales, que no tengan relación con el ámbito económico.

Por ello, en el caso de Niccolo, se decidió interponer un amparo en contra de BMI. Se le otorgó el amparo provisional y también el definitivo en primera instancia. Sin la protección constitucional de primer grado, ahora estaríamos por discutir un caso en un tribunal ordinario, de un bebé sin vida. La sentencia del tribunal de primer grado resulta trascendental para la materia de Empresas y Derechos Humanos en Guatemala, por lo que destaco el razonamiento que el tribunal de amparo realizó sobre la insuficiencia de la jurisdicción ordinaria para este caso:

Si agotadas las vías procesales correspondientes, se determinare la no obligación de la cobertura por parte de…BMI… podrá reclamar los aspectos materiales que le compensen, al contrario, de perderse la vida del niño Niccolo Sandoval Schutt, no habría forma posterior de recuperar esa vida humana

El tribunal de amparo de primer grado también aclaró que no estaba prejuzgando sobre el ámbito mercantil y que tampoco resultaba necesario pronunciarse sobre ese tema para emitir su resolución. Incluso, dejó claro que estaba habilitada la vía ordinaria mercantil para realizar ahí todos los alegatos de esa materia, que es como oportunamente se procederá. Así, vemos como hay casos en donde es posible bifurcar las acciones que se pueden tomar, sin que una incida en la otra. Por supuesto, eso no es sinónimo a que siempre estará habilitada la vía constitucional, sino que considero que solo en aquellos casos en donde pueda existir riesgo o daño a un derecho humano que no sea posible proteger en la vía ordinaria debe proceder esta. Ahora, nos corresponde evaluar también esas situaciones en la consideración de nuestra estrategia.

Si nos tocara ir a la vía constitucional, ya sea en defensa de amparistas contra compañías o de estas como autoridades reclamadas, tenemos que estar siempre actualizados para plantear muy bien nuestra estrategia y evitar incurrir en argumentos que no tienen ya cabida en este siglo.

Se ha sostenido que, BMI, como empresa, no tiene obligaciones de derechos humanos, a pesar de que la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad reconoce el efecto horizontal de derechos humanos para plantear el amparo contra instituciones privadas y que los últimos desarrollos en materia de Empresas y Derechos Humanos son contrarios a la postura referida. Como litigantes, debemos saber que estas no son defensas viables y, en cambio, acudir a las herramientas que nos brinda esa disciplina para el resguardo de los intereses de nuestro cliente.

POLÍTICAS DE DERECHOS HUMANOS Y LA ESTRATEGIA DE LITIGIO

No todo tiene que ser reactivo tampoco; un buen litigante es también aquel que evita el litigio. De manera preventiva, podemos propiciar que nuestros clientes tengan en pie políticas de derechos humanos, que se realizan luego de hacer un análisis sobre los puntos de contacto entre la empresa y toda su actividad mercantil y los derechos de otras personas. No es posible dar una recomendación generalizada sobre qué incorporar, ya que cualquier derecho puede ser afectado positiva o negativamente por una empresa y eso depende de su actividad comercial particular. Justamente, sobre eso es que debe hacerse la evaluación.

Estimo que la terminación anticipada de un contrato de seguro realizada en el momento crítico de la vida de un bebé de menos de dos años necesariamente iba a repercutir sobre su vida, salud, integridad e interés superior y que, como consecuencia, provocaría que esa decisión se discutiera en un tribunal constitucional, algo que pudo haberse evitado de tenerse en pie políticas de derechos humanos. Por supuesto y en concordancia con las decisiones adoptadas por el tribunal de amparo de primer grado, en la jurisdicción ordinaria habremos de discutir sobre la improcedencia de la terminación unilateral del contrato al que se hace referencia.

Por un lado, estas políticas permiten que la empresa pueda aumentar su aporte a la promoción, protección y desarrollo de derechos de personas y comunidades y, por el otro, evitan riesgos de demandas futuras. Asimismo, en un litigio, pueden utilizarse para demostrar cómo se tuvo la debida diligencia o bien el por qué la responsabilidad que se le adjudica a la empresa no tiene sustento.

En conclusión, no existe tal cosa como Derecho Mercantil vs. Derechos Humanos. Son ámbitos que por momentos se mantienen paralelos y en otros, perpendiculares. Nos compete a nosotros poder evaluar estas situaciones para brindar las mejores soluciones para prevenir o resolver un litigio de parte de nuestro cliente. Esto, sin considerar que las propias empresas pueden proveer mecanismos para remediar la situación según los Principios Rectores. En la medida que nos abramos al ámbito de Empresas y Derechos Humanos y cualquier futuro avance, seremos mejores litigantes.

CONSEJOS SOBRE EMPRESAS Y DERECHOS HUMANOS PARA LITIGANTES

En resumen, las recomendaciones que puedo dar a mis colegas que se dedican a litigio mercantil son las siguientes:

(i) Profundizar adquirir conocimientos en materia de Derechos Humanos y, en general, en los temas sustantivos objeto de los procesos a nuestro cargo.

(ii) Entender que, como lo señaló el maestro Eduardo Couture, el Derecho evoluciona constantemente. Si no estudiamos y nos actualizamos, seremos cada día un poco menos abogados.

(iii) Tener pasión por lo que hacemos.

(iv) Respetar y dignificar la profesión de Abogado; devolverle el brillo que ésta debe tener en la sociedad.

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