Compliance Laboral - Salud, Seguridad y la Gestión de Riesgos Laborales.

La legislación -como un aspecto básico para el desempeño de la abogacía- es una herramienta eminentemente social y evolutiva, por lo que, en ese sentido, no es coincidencia que el ejercicio de nuestra profesión también sea fiel a la evolución y los cambios.

Sin embargo, la profesión del abogado se relaciona, generalmente, con la percepción del profesional idóneo para resolver conflictos inmediatos y para reaccionar ante un problema ya existente. El abogado evaluador, analista y gestor de procesos de prevención, no ha sido precisamente la imagen más representativa del gremio.


Actualmente, las prácticas de compliance están transformando dicho criterio. Este tipo de prácticas, que no se relacionan únicamente con riesgos penales, sino con todos aquellos riesgos que se generan por los propios procesos de una organización, han provocado que diversos profesionales como los auditores, los ingenieros, los médicos, los psicólogos industriales, y principalmente, los abogados, se desempeñen en el ejercicio de su profesión conforme a programas de trabajo enfocados en la identificación de peligros y riesgos, la implementación de sistemas de gestión, la elaboración de mecanismos de vigilancia y control, así como en la planificación de acciones prioritariamente preventivas, más que correctivas.


En materia legal- laboral, estos criterios son la base de lo que un día la Organización Internacional del Trabajo declaró como el “marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo”, mediante el convenio número 187. Este y el convenio 155 sobre la seguridad y salud de los trabajadores, definieron un nuevo enfoque que influyó considerablemente en la práctica legal actual y en la emisión de normas técnicas internacionales.

En el ámbito de la regulación, dichos criterios se convirtieron en los cimientos de una construcción de reformas legales no solo en Europa, sino también en países en vías de desarrollo como el nuestro. En el caso de Guatemala, la emisión del Reglamento de Salud y Seguridad Ocupacional fue un llamamiento importante para la adopción de sistemas de prevención o de compliance.


Se podría decir que, a seis años de su vigencia, este reglamento no solo ha impulsado la observancia de numerosas normas de contenido técnico, sino además ha develado otra gran cantidad de leyes, reglamentos y acuerdos relacionados con riesgos laborales que anteriormente no se cumplían.


Con relación a la emisión de normas técnicas, se han venido gestando normas internacionales voluntarias como la nueva norma ISO 45001:2018, que son implementadas por aquellas compañías que deben o quieren adaptarse a los nuevos estándares que demanda la competitividad y el aumento de la producción.


Para ello, esta norma ha sujetado a todas las empresas a cumplir con la legislación local en materia de salud y seguridad ocupacional, como requisito indispensable de certificación. En ese contexto, se nos presentan nuevas modalidades de implementación de procesos de auditoría legal, conforme a esquemas que para países como el nuestro, resultan ser novedosos y dinámicos.


La especialización, además, se convierte en un elemento clave para el desarrollo de esta nueva práctica legal, y la manera de ejercerla debe romper con patrones tradicionales. En países con sistemas avanzados, es común que los abogados participen durante la ejecución de procesos productivos.

Por ejemplo, un asesor legal de compliance de una corporación industrial suele, y debe, evidenciar procesos como la fabricación de una materia prima, la instalación de nuevos equipos y maquinarias, la formulación o manipulación de productos químicos peligrosos, así como también deben comprobar procesos operativos que integran las actividades de despacho, transporte, distribución y logística, procesos que generalmente son robustos y complejos por la alta cantidad de recurso humano (propio o subcontratado) que involucran.


“En la gestión de riesgos ocupacionales es necesaria la colaboración y el trabajo en equipo con profesionales de otras disciplinas”

Por otra parte, es importante tomar en cuenta que la gestión de riesgos ocupacionales no solo se concentra en el análsis de la legislación propiamente, sino que además nos enseña que es necesaria la colaboración y el trabajo en equipo con profesionales de otras disciplinas.


Un sistema de gestión sólido y sostenible en materia de salud y seguridad en el trabajo, debería aspirar a reunir disciplinas como el diseño de las tareas (ingeniería, ergonomía, programas informáticos y automatización); diseño de herramientas (tecnología, healthtech o tecnología de la salud), políticas de medio ambiente y buenas prácticas corporativas, migración, análisis de riesgos psicosociales, entre otras. Sin duda esta disciplina es amplia y da para la creatividad.

En la medida en que la legislación local y regional continúe evolucionando con las nuevas tecnologías y las distintas modalidades de empleo y organización del trabajo, será cada vez más importante contar con profesionales del área legal que se anticipen a los riesgos nuevos y emergentes relacionados con la seguridad y salud en el trabajo.



Maria Isabel Asturias

masturias@grupoag.gt

Grupo A&G

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