Asesoría Legal en Línea - Servicios Online

Dicen que “el amor mueve montañas” y que “el agua del océano siempre está en movimiento”. Sin duda alguna, me siento identificada con dichas frases, pues creo que para el desarrollo social se requiere tener como pilares el amor, la justicia e innovación, ya que nuestra sociedad está en constante evolución.Cada experiencia vivida nos deja un aprendizaje, una oportunidad de mejora, de virar el barco y seguir adelante.



Soy abogada de vocación, peruana, de 37 años, tengo diez años de ejercicio profesional, y en esta oportunidad quiero compartir contigo qué me motivó a brindar servicios legales en línea desde el año 2016, así como recomendaciones de ser el caso que desees incursionar en el lado “tech”, más allá de si eres abogado o no, así que si eres de otra carrera, oficio, estudiante u otro, te invito a seguir leyendo.


Mis padres desde niña me inculcaron la humildad, la compasión, ser agradecida y amar a mi prójimo como a mí misma. Valiosas enseñanzas que puse en práctica no solo en mi vida personal, sino también laboral. Recuerdo mis primeras funciones en el sector público y debo confesar que en muchas ocasiones me sentí frustrada porque no podía apoyar legalmente de manera inmediata a las personas que acudían de manera presencial a la oficina – física- y les pedía que regresaran otro día porque, por ejemplo, era necesario pedir un reporte a otra área, los documentos estaban en otra sede, etc.


Frases verbales como “he viajado muchas horas para estar aquí y no puedo volver”, “en la web no dice ese requisito, me han hecho perder mi tiempo”, “he pedido permiso en el trabajo y no creo que me lo vuelvan a dar”, “no tengo con quién dejar encargado a mi niño”, “no entiendo qué dice esa resolución”, eran recurrentes.


Por el lado de mis compañeros, escuchaba frases como “este trabajo lo podríamos hacer en nuestra casa”; y, en el caso de las madres primerizas, “mi bebito me necesita, mira cuánta leche estoy drenando” y se echaban a llorar. También, por allí no faltó un jefe – no líder – que me decía “si vas a ayudar a la secretaría revisando su redacción entonces renuncia a tu puesto y toma el de ella”, o “ya estás en otro cargo, no puedes almorzar con ese grupo”.


En ese contexto, en el año 2015, se me ocurrió la idea de aprovechar el internet y construir el primer estudio jurídico en línea en mi país, para ahorrar costos y tiempo, con el objetivo de transparentar la información, emplear un lenguaje sencillo, sin tecnicismos, basado en una cultura de libertad de expresión, colaboración, cooperación y humildad.



El primer paso fue buscar un ingeniero de sistemas o software que me apoye en la realización del proyecto. Busqué referencias entre mis amistades y familiares. Luego de la elección, vino un año entero de prueba y error, amanecidas eternas validando que todo el sistema funcione correctamente. El objetivo era que el cliente a través de nuestra web pueda trasladarnos su consulta y los documentos del caso con antelación a la cita programada, la cual por cierto, se podría reservar y pagar en línea.


Asimismo, el cliente podría descargar el informe o escrito emitido por el profesional a través de la plataforma como un valor agregado al servicio brindado, para así tener todo en orden, todo en línea. En el 2016 nació la web de ESVIDAL, mi bebé. Para mí la web, el concepto, todo era espectacular. Para mis amigos, clientes, colegas y demás, no era lo usual, era la rara del mercado.


En mi afán de incentivar el uso de la web, armé paquetes corporativos participé en ferias, etc. Sin embargo, el consumidor peruano, seguía demandando la atención presencial, así que solo íbamos a la oficina según requerimiento del cliente. Dos años más tarde, luego de recibir capacitaciones para crecer empresarialmente (marketing, presupuesto, análisis de mercado y más) cambié de proveedor de comunicaciones y sistemas.


El resultado fue un diseño web más juvenil, pero con una desconfiguración de los códigos del sistema. No sabía si reír o llorar. El 6 de marzo de 2020, se anunció en Perú el primer caso de COVID-19 y con ello cambios en los hábitos de adquisición de servicios y productos a nivel mundial. El momento oportuno para salir al mercado en línea.



Nuevos tiempos, nuevas tendencias tecnológicas. No quería ver nuevamente un sistema fallido así que me postulé al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para hacer una especialización en legal tech, y también cursé estudios en el International Institute of Legal Project Management. Este año, con todo el conocimiento, la experiencia adquirida y el apoyo incondicional de Azucena, Richard, Pamela, Javier y demás miembros del estudio nace “nubit legal”, próximamente con lanzamiento oficial. Un despacho jurídico en línea, en la nube, abierto a asesorar y establecer relaciones con inversionistas internacionales; además, de impulsar el desarrollo social humanizando la prestación de servicios legales.


Si aún no te subes a la ola “tech” y a la prestación de servicios en línea te invito a hacerlo, pues no es una moda y ha llegado para afianzarse de la mano de la inteligencia artificial, automatización de datos, contratos inteligentes y más. Para culminar este breve artículo, a continuación, comparto algunas recomendaciones:


  • Define bien el proyecto, procesos y tu público objetivo. Para ello, capacítate, hay metodologías como el enfoque lean, swim lane, diagrama de Ishikawa, pick chart, etc.

  • Sigue capacitándote para que no te sorprendan, o como dice el refrán “te den gato por liebre”. La tecnología está en constante evolución y es un desafío estar alineado con ella.

  • Procura tener siempre un ingeniero de sistemas o software en tu equipo, más allá de que contrates terceros para que te brinden servicios.

  • Visualiza la escalabilidad del proyecto y valida la experiencia usuario.

  • Disfruta el camino.


Finalmente, si tienes alguna duda o deseas contactarnos recuerda que próximamente nos podrás encontrar como “nubit legal”.


Asesoría Legal en Línea

Evelyn Vidal

evelyn@nubitlegal.com

NUBIT LEGAL (antes ESVIDAL)

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